María-Julia-Jiménez-FiolRosa-María-Reyes-BravoCasi al cierre tuvo lugar la segunda conferencia prevista. La impartieron, en un dúo de lujo, las doctoras
María Julia Jiménez Fiol (conferencia), Presidenta de la Cátedra de Género y Sociedad de la Universidad de Oriente, Rosa María Reyes Bravo (conferencia) Coordinadora del Proyecto Territorial para la Capacitación, Investigación y Promoción de la Equidad de Género en la Región Oriental. La doctora Jiménez Fiol nos puso al tanto de un conjunto de resultados de investigaciones, mientras la doctora Reyes Bravo regresaba al tema de la equidad, ahora con mayor detalle. Ambas enfatizaron en la importancia de la capacitación desde una perspectiva de género, así como de la socialización de dicha perspectiva.

La doctora Reyes explicó cómo la igualdad de derechos y oportunidades no basta, toda vez que las circunstancias de desarrollo no son iguales. Las mujeres no hemos podido emanciparnos de los roles tradicionales y en el imaginario social los roles permanecen. Así, las mujeres que se piensan emancipadas tienen conflictos en los espacios público y privado, conflictos con lo que viven y hacen dentro y fuera del hogar.

La conferencista definió la categoría de equidad de género como la proporción justa de oportunidades de desarrollo, derechos, asunción de responsabilidades entre mujeres y hombres en los ámbitos privados y públicos. Explicó cómo la paternidad no consigue todavía ser afectiva, consciente, responsable; continua siendo periférica en tanto los hombres entienden que su responsabilidad hacia los hijos se reduce a la dimensión económica. El tiempo libre o tiempo de ocio resulta un indicador elocuente de la ausencia de equidad entre los géneros en la asunción de responsabilidades, habla de una injusta división social del trabajo en el ámbito privado.

Sin duda, en cuanto a su letra, el texto constitucional aprobado en 1976 es un instrumento jurídico muy avanzado. No obstante, el peso de la tradición actúa sobre los ejecutores de la justicia. Ello nos remite a la necesidad de la educación de género por vías formales e informales.

La equidad de género es un tema altamente peligroso para los empoderados porque implica el desmontaje de la estructura social y ya hay señales de resistencia al cambio, una de ellas, visible, es la violencia.

La especialista explica la trascendencia que tuvo el hecho de que el movimiento feminista introdujera en la academia el tema de la diferencia desde una perspectiva otra. Las desigualdades se basan en diferencias anatómicas, fisiológicas, un asunto cuestionable dado que también los hombres entre sí son anatómicamente diferentes. Lo mismo resulta al interior de la población femenina. De hecho se da el caso de mujeres que registran superior fuerza o resistencia en comparación con determinados hombres. Sin embargo, en el debate público los hombres han sido pensados iguales, en tanto las mujeres fueron pensadas diferentes. El descubrimiento otorga al tema un carácter epistémico.

Las diferencias anatómicas vistas únicamente entre sexos son base de diferencias de poder. O para decirlo de un modo preciso: del empoderamiento patriarcal. El pensamiento que legitima este poder forma un corpus teórico pensado para supuestos iguales. Es preciso desmontar las diferencias. Preguntarse de qué diferencias estamos hablando puesto que en el imaginario fisiológico abundan los estereotipos.

Quienes se suponen iguales nos han hecho pasar por diferentes y han creado toda una tecnología de géneros que intenta subrayar tal diferencia y garantizar su permanencia. Tal tecnología se expresa en la literatura, en particular en los clásicos infantiles; en determinados mitos, en los productos mediáticos, de preferencia radio y telenovelas; en determinados correlatos (“ser femenina es ser débil”; “ser mujer es ser madre”—ojo: la relación es diferentes: para ser madre hay que ser mujer– , “una mujer no concibe las relaciones con los demás sino en la clave de la maternidad, de un –muy bien construido– espíritu maternal”). El colmo es que ni el discurso científico queda a salvo. Determinadas teorías del genoma humano sostienen que existe en el hombre una pronunciada disposición para el pensamiento abstracto y, por tanto, para las llamadas ciencias “duras”. Una señal del dominio y la extensión del pensamiento patriarcal, de su poderío.
vivian-martinez-tabaresCerró el ciclo de las conferencias Vivian Martínez Tabares (conferencia), directora del Departamento de Teatro de Casa de las Américas, que nos ofreció una exaustiva panorámica de la producción teatrle de las mujeres del Latino America

 

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